jueves, 12 de diciembre de 2013



Me llamo Cristina Martín Martín, tengo 33 años y llevo desde septiembre viviendo en Fuengirola.

Durante los dos últimos años en Madrid, he acompañado a un grupo de niños como Madre de día. Las Madres de día somos educadoras profesionales que ofrecemos en nuestro propio hogar adaptado, la atención y el cuidado que necesitan los menores de tres años, en un ambiente hogareño, y con grupos reducidos de hasta 4 niños.

En 2010 cursé el postgrado en Pedagogía Waldorf, al tiempo que estuve durante ese año completo de ayudante en el aula de una escuela infantil Waldorf. Cuando me decidí a ser Madre de día vivencié cómo desarrollaban esta labor diferentes compañeras durante varias semanas.

Actualmente estoy cursando el segundo año de Pedagogía de Apoyo Waldorf. Esta formación ahonda en un conocimiento profundo de las destrezas y capacidades que los niños van desarrollando, con el fin de apoyarles en la superación de los obstáculos que puedan ir encontrando.

He trabajado con niños desde que tenía 18 años, como monitora de campamentos, en programas de Ayuntamientos y maestra de refuerzo en inglés (Título First Certificate).

Cuando aún no concebía que el trabajo con los niños pudiera ser también mi forma de vida, estudié Derecho, en la universidad Carlos III de Madrid.
Soy Técnica Superior en Integración Social, estudios que completé realizando un año de prácticas en un colegio de Educación especial, con niños de 3, 4 y 5 años.

Formo parte de la asociación de Madres de Día, gracias a ella he podido asistir a los claustros cuando trabajaba en Madrid, en ellos se pone en común el trabajo con los pequeños, compartimos visiones, experiencias y reflexionamos sobre determinados textos pedagógicos.

El método que da forma al proyecto  “Miel y limón”, está basado en la pedagogía Waldorf; aunque las fuentes que dan sentido a mi trabajo han sido y son muy diversas, para mí, esta pedagogía aporta una profundidad a lo que hago que lo llena de sentido.

El ritmo es el pilar que da forma al día a día con los niños, ¿qué es ritmo? Pensemos…
Como recién llegados, les cuidamos dándoles lo que necesitan; alimentación, sueño, cariño y atención, espacios para su movimiento libre, lo hacemos alternando estas actividades, según interpretamos sus necesidades, así creamos un ritmo sano y fortalecedor. De esta manera ellos se sienten agusto en su cuerpo, confiados en su entorno y pueden centrarse en descubrirse, en desarrollar su movimiento y en crecer que son realmente sus tareas más importantes.
Existen ritmos internos como la respiración, los latidos del corazón, también estamos inmersos en ritmos externos, como el día y la noche, las estaciones del año…
¡La vida es ritmo!
Para cuidar conscientemente este “baile al compás de su desarrollo” se alternan momentos de expansión, como el juego libre, tanto dentro de la casa como fuera, con momentos de concentración, recoger, canciones, juegos de dedos, sencillas tareas domésticas...

La repetición del mismo ritual cada día, de nuevo les aporta seguridad y confianza, al tiempo que va trabajando su memoria, también la voluntad de los pequeños se fortalece así poco a poco, cada día.

Como referencia adulta las actividades que hacemos están llenas de sentido, son auténticas por ser necesarias en el hogar, por lo que ellos pueden entender y vivenciar su sentido, además de ayudar a su manera; elaborar juguetes o arreglarlos, tejer, hacer pan, preparar la comida, limpiar el espacio, cuidar y cultivar plantas…
Las fuerzas de imitación que son las que les permiten aprender encuentran así un modelo digno de recrear, imitar es crear, que no repetir, muy diferente, tengámoslo presente. Mediante la imitación ensayan la vida, las diversas posibilidades, experimentan así, la maravilla de ser creadores.

Todos los días, llueva o salga el sol, saldremos a pasear largo rato, después vendrá la comida reponedora, ecológica y elaborada cada día con productos de temporada, y para terminar la mañana una merecida siesta. El paseo diario, el aire, el sol, la naturaleza, plantas, piedras, arena, agua son fuentes esenciales de experiencias sensoriales para ellos. El aire libre, además de fortalecer su sistema inmunológico, les aporta la vivencia auténtica de las estaciones; los pequeños cambios en el entorno, la relación con vecinos, el encuentro con el jardinero, el cartero…

Uno de los aspectos más importantes, por el cual el grupo será máximo de cuatro niños, es la atención personalizada y el cuidado emocional que quiero ofrecerles. De esta manera se dan las posibilidades para que el ambiente sea lo más parecido a estar en su casa, con un ritmo tranquilo, donde es mirado, escuchado y se relaciona en muchos momentos de manera exclusiva con la persona adulta.

Para que tenga pleno sentido el trabajo que describo, hacer reuniones con los papás es esencial. La coherencia que les llega a los pequeños cuando existe este encuentro y coordinación con las familias, es lo que necesitan para sentir una continuidad, la unidad entre el hogar de Madre de día y su propio hogar.

La cuota por niño estará entre 300€/350€ dependiendo de si asiste al horario completo, que en principio sería de 9h a 15h o 15:30h.
La matrícula para la reserva de plaza será de 250€.

Para cualquier aclaración escribirme al mail   hogarmielylimon@gmail.com
También podéis directamente llamarme al teléfono   699 589 085

Esta es la Web de la asociación de Madres de Día, en ella podéis leer un poco más sobre el trabajo que hacemos, hay artículos de prensa y bibliografía muy interesantes.


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